lunes, enero 19, 2015

Piel canela/*

De matices hermosos 
como la más caprichosa de las puestas de sol. 
Unas veces niña. Otras adolescente. Otras mujer. Y de nuevo niña. 
Y sentirse culpable a veces. Y otras tan feliz que da miedo. 
Pero ¿miedo de qué? ¿De enamorarse demasiado? 
¿De que se pueda acabar? ¿De que todo cambie? 

Nota al margen: no puede acabar lo que ni si quiera ha comenzado... 
Y si no existiera el miedo a comenzar... De seguro nunca acabaría...

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