Siempre alguien tiene la culpa, siempre hay un tercero quien ha tomado las riendas de tu vida por un momento y te ha dejado al borde del abismo en un extraño lugar que ni siquiera conoces. No sé que es lo peor… si estar en un lugar desconocido o haber sido conducido hasta ese lugar por un propio conocido… o alguien a quien por lo menos le sabes sus dos nombres y sus dos apellidos… por lo tanto no un “alguien” cualquiera. Da igual… en verdad no, creo que eso la gente nunca lo termina de entender, y creo que yo tampoco, no sé que dolió más, que fuese ese alguien o que fueran dos alguien. Uno siempre espera más de las personas, siempre más , nunca es suficiente, pero también como pedimos más debemos entregar más, las disculpas no debieran nunca estar demás, o un saludo tampoco… seguimos en un circulo vicioso de odio, de irritaciones, de heridas que no paran de sangrar porque siempre hay un par de miradas que se cruzan que intentan poner en frente un cartel de “soy solo un extraño más” en ambos casos, pero no es tan así, y no quiero pedir disculpas o que me las pidan a mi, solo quiero dejar de sentirme amenazada por alguien que en verdad no se si es mi amigo, un enemigo o un desconocido… no se en todo caso cual de las tres categorías es peor (o mejor)
Podemos dar vuelta la pagina, pero hay muchas cosas que no podemos olvidar porque simplemente existieron y formaron parte de nuestra vida, aunque nos evoquemos a olvidar, nunca es todo, siempre algo queda… ya sea en el hígado o en el corazón, dependiendo si son buenos o malos recuerdos… siempre estarán ahí hasta que cambiemos ciertas situaciones y los puntos de vistas de ambas partes hasta hacerlos confluir.
Cuando algo anda mal, solo una pequeña cosa, lo que sea, andamos molestos, andamos irritables, andamos enfadados, y cualquier cosa que nos suceda la hacemos más y más grande… Todo nos parece mal, todos están en tu contra… y te sientes sola o lo que sea, en el corazón siempre quedan un millón de preguntas sin respuestas que se dan vueltas a diario por tu cabeza, y me siento yo la única persona que aun sigue preguntándose por qué pasó todo esto.
El odio va en aumento, cada día más, y con ello la pena, la tristeza de lo que cargare por siempre, tal vez, una de las tristezas más grandes…
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